Antes, eran pocas las cosas que me daban miedo. Incluso la muerte me traía sin cuidado. Solo pedía que fuera rápida y sin dolor. Pensaba que si me llegaba la hora, pues ya había vivido en pleno cada día así es que poco me importaba decir adiós. Hoy es completamente diferente lo que siento. El tema de la muerte me horroriza. No quiero morir y dejar a mis niñas solas. El tan sólo pensarlo me paraliza de terror.
Pero no todos los cambios son tan dramáticos. Puedo decir que ahora soy una miedosa, pero también he aprendido a vivir y disfrutar los pequeños momentos. Por ejemplo, las visitas familiares ahora pasan con demasiada rapidez. Mis niñas están fascinadas con su familia mexicana y eso me hace sentirme orgullosa. La navidad también la disfruto ahora mucho más con mis nenorras.
Ahora sólo me quedan dos semanas para regresar a Londres y no quiero ni pensarlo. Sé que el tiempo pasará volando como en estos últimos días. ¡Ni siquiera he tenido tiempo de acercarme a una computadora a escribir el blog! Por eso, quiero adelantarme y desearles a todos unas felices fiestas. No estoy segura cuando podré escribir, lo único certero en este momento es que la próxima vez que escriba tendré irremediablemente más kilos. No me puedo resistirme: tacos, carnitas, barbacoa, polvorones, menudo, tamales, la lista es interminable.